De vuelta al scrap

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Hoy retomo el blog tras varios meses de ausencia. El nuevo trabajo, la vida familiar, mis otras aficiones y alguno que otro viaje han llenado mi tiempo. También es verdad que, para mí, el scrap es un hobby más para el otoño y el invierno. En las otras estaciones más calurosas mi cuerpo pide calle.

Ahora he vuelto con las energías renovadas. Estoy finalizando un álbum y  empezando a hacer las tarjetas navideñas. No entraré en la polémica de lo qué es scrapbooking y si las tarjetas entran dentro de este término, porque realmente esta polémica no me interesa y prefiero gastar mis energías en otras cosas más productivas.

Cuando vi los nuevos troqueles de La Pareja Creativa no me pude resistir, pues ya llevaba tiempo buscando unos troqueles con forma de casa, pero ninguno me convencía demasiado. Fuera por su tamaño o por su forma, todo lo que veía me dedicaba a ponerle pegas, hasta que encontré los troqueles Pueblo feliz. Así que cuando vi el reto del mes de noviembre de la marca supe con que material quería participar.

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El reto de este mes consiste en hacer una tarjeta que no lleve las típicas formas rectangular o cuadrada.  Mi tarjeta circular es muy sencilla y tiene como base el acetato.

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Os aseguro que lo que se ve en las ventanas es el reflejo de la luz, pues la cinta que utilicé es muy fina y no toca ningún punto sin cartulina. La tarjeta está hecha con frente y verso, es decir, por detrás hay los mismos troqueles para que no se vea la cinta.

En la parte interior de la tarjeta he  añadido un círculo de vellum estampado en tono azul con efecto nieve de Webster’s pages.

Disculpadme la calidad de las fotos, pero el sol está jugando al escondite con las nubes y ahí ya sabéis lo que pasa …

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Aquí se puede apreciar el efecto que hace el vellum con mayor detalle:

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La vida es bella

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Creo que todos esos momentos que capturamos con la cámara y que hacen parte de nuestra historia más íntima, la historia que realmente da sentido a nuestra existencia, merecen ser preservados con mimo. Partiendo de esta premisa, he decido guardar estos pequeños retazos de vida y memoria en álbumes hechos con las técnicas de scrapbooking. Las fotos son antiguas, así que no os fijéis demasiado en nuestros modelitos, o sí, he echaréis unas buenas risas.

Este álbum en realidad es un 3 en 1. Posee una estructura principal exterior, que es vertical, y dos mini-álbumes interiores: un mini-álbum en cascada y otro horizontal.

La estructura externa está hecha con wire  y  cartón negro de textura muy suave de 1,25 mm. Para dicha estructura he utilizado 4 trozos de cartón:

  • un trozo de 30cm x 15,5cm para la portada trasera;
  • un trozo de 20cm x 15,5cm y otro de 10cm x 15,5 cm para la portada delantera;
  • un trozo de 2cm x15,5cm para la parte de abajo a modo de lomo (que sirve de unión entre la portada trasera y la parte inferior de la portada delantera.

Con las fotos, podréis tener una idea de lo que estoy hablando

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Vista de la portada delantera

 

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Portada trasera

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Parte inferior de la portada delantera abierta y vista de la portada del   mini-álbum interior horizontal que mide cerrado 14,5cm x 9,5cm.

 

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Vista del álbum con portada delantera superior abierta

 

Los papeles utilizados para su confección son de dos colecciones de Teresa Collins: Life emporium y Summer stories. También he usado cartulina texturizada negra y cartulina kraft, ambas de la marca American crafts . La mayoría de los adornos están hechos con troqueles de la bigshot. También he utilizado algunos adornos casero, brads y chipboards de mi fondo de armario scrapero. A parte esto, he utilizado sellos para crear fondos, frases, embossing y adornos, pero esto ya iréis viendo a continuación.

 

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Vista del álbum completamente abierto

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Algunas páginas interiores del álbum principal…

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Una de las páginas del álbum interior en cascada

 

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Una de las páginas del álbum horizontal. También se puede ver la cinta deshilachada, porque todavía no había pasado el mechero para sellarla.

La página negra está estampada con un sello de Heidi Swapp con embossing caliente  en blanco y el corazón está hecho con la estampación y posterior recorte de un sello de Gigi et moi.

 

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Otra página del álbum horizontal. He utilizado un sello de Kaisercraft y embossing en caliente con polvos de Ranger

 

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Esa fue la última página horizontal.

El álbum tiene muchas otras páginas, pero No os he enseñado todas páginas para no aburriros más.

Gracias por la visita.

Besos

 

 

 

El scrap más íntimo

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Tiempos atrás comprábamos un carrete, hacíamos fotos y las revelábamos. Una parte considerable de las fotos salía torcida. Era común que alguien saliera con los ojos cerrados, decapitado o sin alguno de sus pies. En otras ocasiones,  una sombra de un dedo delante de algo importante en la foto la echaba a perder. En total nos quedaban de 40 a 90 fotos al año dependiendo de los carretes utilizados y de nuestra suerte y destreza a la hora del click. Ahora con las cámaras digitales y teléfonos móviles, hacemos centenas de fotos cada año y terminamos imprimiendo muy pocas. El trabajo de seleccionar las mejores fotos por viaje, fiesta o día especial se nos hace muy costa arriba aquí en casa. A parte eso, tenemos fotos en todos los teléfonos familiares y recopilar todas y hacer una selección y clasificación razonable resulta un trabajo hercúleo. De ahí que lo vamos postergando y acumulando archivos digitales.

Para paliar un poco esa situación, he empezado a catalogar y mandar a imprimir algunas  fotos para organizarlas y archivarlas en álbumes. Pues, teniendo tantos materiales para scrap, realmente era una pena que las fotos no se preservasen con mimo.

Retomar la experiencia de construir los álbumes me pareció increíble. Cada foto que cogía en manos evocaba  momentos pasados y me hacia  revivir las sensaciones de aquellos instantes. Quizás ahora ya tamizados por las nuevas vivencias, los recuerdos se mezclan con fantasías, expectativas y deseos.Tal vez  ya son una mezcla de realidad y ficción…pero aún así son nuestra historia. Porque  nuestra historia es la suma de todo esto: hechos, sensaciones, recuerdos, fantasías…

Bueno, dejo ya de cháchara y os presento uno de los álbumes que hice. Para álbum en particular , he utilizado papeles del kit  Well travelled de Carta Bella que podéis ver  aquí.

Algunos de los materiales utilizados fueron estos: el kit de papeles citado arriba; cartulinas texturizada de American crafts en negro, pommegranate, lagon y kraft; cordones bicolor blanco y negro y rojo y negro; un trozo de rafia; sellos; troqueles para la big shot; eyelets de diferentes tamaños y colores; brads; una maderita en forma de corazón; boli blanco de uniball; tinta blanca Unicorn de Hero arts; tinta Versafine negra y algunos  trozos de papeles de mi caja de retalles para complementar algún detalle (unos de Teresa Collins y otros de Prima).

Este álbum que mide 30cm x 19,5cm tiene una portada muy sencilla, pues el papel me parecía tan hermoso que no quise cargarlo con adornos.

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Las etiquetas, de cartulina y rafia están cogidas con un cordón bicolor y no están pegadas al papel.

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La parte interior de la portada tiene un bolsillo donde puse un pequeño mini-álbum con 4 fotos. He usado el mismo cordón de la portada para coger las 2 hojas del mini y así dar uniformidad a la decoración.

Os comento que las fotos se verán pixeladas para preservar la intimidad de mi familia.

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Me encanta utilizar dobleces en los álbumes, así no todo está tan a la vista…queda un poco más misterioso (¡qué de manías tiene una servidora!). Aquí vemos la página con el pliegue cerrado.

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Aquí la misma página con el pliegue abierto:

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En esas vacaciones de invierno estuvimos en París unos días con mis cuñados que viven allí y pasamos las Navidades con ellos. París me gusta mucho más en primavera, pero no estuvo nada mal esta etapa. Aquí veréis a mis hijos haciendo lo que más les gusta. A Javier  le encanta el faux fillet (no os fiéis del traductor. no es un filete de imitación, sino un falso solomillo de ternera). Y Paula era entonces una niña que se quedaba embobada delante de los escaparates de las tiendas de juguetes y aún se subía al caballito.

De París, salimos en avión rumbo a Fès, en Marruecos, con otros cuñados y mi sobrino que venían de Reims. En Fès estuvimos alojados en la Medina que es como el casco antiguo que se conserva del período medieval. Sin dudas, es un sitio que parece haberse congelado en el medievo, con sus calles estrechas y laberínticas, con carros tirados por burros, puesto que en las callejuelas de la Medina no caben los coches. Sin duda un sitio magnífico que te hace viajar a  otra época.

Podéis ver dos minis que salen de los bolsillos. Donde se ve un poco la foto de mi hijo, es el mini que está en la parte interna del a portada. Y donde se ven los troquelados de tickets está el otro mini con fotos y los tickets del metro de París y del barco de Tánger a Algeciras.

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Los mercados del interior de la Medina y las tiendas de artesanía junto con la simpatía y carácter afable de la gente que allí trabaja, sin dudas, fue lo que más me gustó de esta etapa del viaje.

Ese viaje está tan lleno de anécdotas y aventuras que siempre lo tendré presente. Por ejemplo, saber que en una ciudad pueden existir dos realidades tan distintas. Fès intra muros, que es la Medina propiamente dicha, es una ciudad antigua, laberíntica, llena de color y que parece congelada en el tiempo. Fès extra muros es moderna, con avenidas anchas y coches de todas las gamas. En la parte moderna, los supermercados vendían todo tipo de productos europeos, eso sí, a precios desorbitados.

Tradición y modernidad, cultura ancestral y cultura extranjera todo conviviendo junto…eso hace que el viajero salga enriquecido de esta experiencia.

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En Fès alquilamos un riad e incluimos el servicio de una señora que nos cocinaba a diario los platos típicos marroquíes y el servicio de un guía para el primer día. En el segundo día, nos perdimos en la Medina y tuvimos que pagar a un chiquillo que nos llevase al riad, jejejeje…menudo laberinto.

Como locos, nos pusimos a comprar recuerdos, pues Fès es bastante más económica que Marrakech. Traje alfombras, colcha, especias, lámparas, puf, babuchas, pañuelos y otro montón de cosas más…

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Como podéis apreciar, la botella de Coca-cola en árabe no se libró de una foto.

Pasamos la Noche vieja en Fès y fuimos a una cena especial con música y comida marroquí. A los extranjeros nos vendían cerveza, vino y champagne.  En realidad, eran espectáculos para turistas, aunque también había árabes en la cena. Inclusive hubo show de danza del vientre. Quizás fue lo menos auténtico de todo el viaje…y no veáis la clavada que nos pegaron con los precios.

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En la foto de la derecha podéis ver una de las etapas de la vuelta que fue una verdadera aventura. Ya hablaré de esto más adelante.

Pero antes, os quiero enseñar una foto de mi marido haciéndose el valiente con una serpiente, en Mekènes  donde fuimos de excursión un día. .

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Hay muchas más fotos y algunas páginas más del álbum que no os he enseñado, pero creo que este post se está alargando mucho y la mayoría ya se aburrió leyéndome. Así que os cuento la odisea de la vuelta.

El viaje de París-Fès en avión nos costó un precio razonable (menos de 150 euros por persona), pero para volver de Fès a Córdoba, donde pasaríamos la noche de Reyes, o de Fès a Alicante, donde vivimos, el precio era de casi 500 euros por persona…y éramos 4 en mi núcleo familiar y 3 en el núcleo de mis cuñados. Así que ideamos un modo más económico y a la par más rocambolesco para regresar a España. Íbamos al estilo Willy Fog sin despegarnos del reloj y eligiendo la manera más rápida para llegar a Córdoba. Estrujamos los cerebros y conseguimos que el gasto de la vuelta no fuera de 2 mil euros, sino de unos 350 o 400 euros en total.

Así sucedieron las cosas: en un Mercedes viejo, de estos grandotes,  nos metimos los 7 viajeros más el conductor. No me preguntéis cómo cupimos. Luego, cogimos 2 trenes y otro taxi del mismo estilo. Los dos taxis que cogimos iban con sendos maleteros tan cargados con toda nuestra ropa y el montón de compras que la puerta del maletero tenía que ir abierta y las maletas cogidas por una cuerda. Tenía la sensación de que el coche se partiría por el chasis del peso que llevaba y que las maletas se perderían por la carretera.

De Tánger nos fuimos en barco a Algeciras. Allí llegamos por los pelos porque la tienda de alquiler de coches estaba a punto de cerrar. Conseguimos dos coches y nos fuimos todos  a Córdoba a casa de mis cuñados, pero esta vez respetando el número de plazas por vehículo.

¡Qué locura! Apretados como sardinas en los taxis. subiendo y bajando  todos los bártulos en un anden en medio de la nada,  corriendo y metiendo todo en el tren que tenía una parada muy corta…Luego corriendo a buscar una tienda para alquilar los coches…uff íbamos entre risas y nervios para llegar la noche anterior a la cabalgata de reyes y así poder preparar la fiesta para los niños.

Pero aún así no cambiaría nada. Toda eso fue parte de un viaje único, de una aventura novelesca casi.

Al hacer este álbum pude recordar y repensar todo lo vivido y esto me hizo feliz. Mi familia a ver el álbum también sintió nostalgia de esa impresionante aventura. A lo mejor algún día pongo las otras fotos del álbum, pero por ahora lo dejo así.

 

 

Pocket Letter Pals

(sin nombre)

Origen: Pocket Letter Pals

Pocket Letter Pals

(sin nombre), Pocket Letters

Hace algún tiempo descubrí las pocket letters y os confieso que me quedé encantada con ese tipo de proyecto.

Por si alguien no lo sabe todavía qué son las pocket letters, os explicaré someramente. En una funda tamaño A4, dividida en 9 bolsillos de 2,5″ x 3,5″  (6,4 cm x 8,9 cm), colocamos 9 tarjetas decoradas.

Normalmente se suele confeccionar cada tarjeta teniendo en mente una temática y una paleta de colores, pues cada tarjeta será parte del conjunto final.

 

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Lo que hace que las pocket letters  sean especiales, no es solo su composición, sino que están pensadas para regalar o para intercambiar con compañeros de scrap. De ahí que, detrás de cada tarjeta -dentro de los bolsillos-, enviemos “chuches scraperas”, una carta y un pequeño regalo.

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Ejemplos de “chuches  scraperas” que suelo enviar:

  • figuras o palabras de madera
  • die-cuts 
  • chipboards  
  • pegatinas de scrap
  • troquelados caseros (hechos con la Big shot o la Cameo)
  • botones de diversos materiales y formas
  • clips con formas especiales
  • cintas, Baker’s twine, cordones
  • brads
  • eyelets
  • marquitos de madera, chipboard, resina o metal
  • enamels, brillantes, perlas
  • chapas y rinhestones
  • pinzas de madera o metal
  • lentejuelas

Como regalo, hasta el momento, solo he enviado sellos acrílicos porque en la mayoría de las veces no conozco bien a la persona con la cual debo intercambiar. Pienso que los sellos son un básico para los “scrapers” y siempre nos vienen bien a todos.

En el grupo de facebook Art Pocket Letter, hemos hecho un intercambio ahora en noviembre. La temática era libre, pero teníamos que cumplir con una serie de requisitos. A continuación, os pongo la imagen que me cedió Vero con los requisitos:

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Y ese fue el resultado:

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Aquí se puede ver en detalle algunas de las tarjetas:

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Para esa PL he usado varios tipos de vellum estampado, tinta líquida, sellos, troqueles, die-cuts, brillantes, cuerda, botones, cintas, embossing caliente, etc.

Para enviar las chuches, decidí hacer paquetitos de regalo para aumentar el efecto sorpresa.

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Mirando ahora, veo que no están muy coordinados los colores, sin hablar del  sobre la carta que me quedó la mar de feo. Reconozco que tengo que mejorar mucho en ese punto para el próximo intercambio.

Antes de colocar la pocket letter en el sobre de correos, decidí empacarla en condiciones y ese fue el resultado. En realidad, no sé si me gusta o no, aún estoy decidiendo.

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El mejor reto del mundo

(sin nombre)

Hoy vengo con una entrada muy breve. Se trata de mi participación en el reto  en beneficio del Hospital maternoinfantil Sant Joan de Deu de Barcelona.

La iniciativa surgió hace cuatro años con el fin de cada niño ingresado tuviese un punto de libro como regalo en el día de Sant Jordi. A parte eso, también se incluyó la donación  tarjetas artesanales para recaudar dinero en beneficio del hospital. Para mayor información sobre ese precioso proyecto, os remito al blog que organiza todo esto: 3 flowers

El año pasado, confeccioné varias tarjetas y puntos de libro, pero tuve la mala fortuna que mi paquete nunca llegase a su destino. Este año, enviaré mi sobre certificado porque me dio mucho coraje que se perdiese mi contribución después de haber puesto tanta ilusión.

Este año, os confieso que no estaba muy inspirada y he buscado la inspiración en mis archivos de fotos. Ganas y buena voluntad sí que puse, pero necesité mirar antiguos proyectos que había hecho y las fotos de los proyectos que se perdieron para mi participación de 2015 para arrancar a crear.

Tal como nos pidió Andrea del blog 3 flowers, deberíamos hacer dos tarjetas para cada punto de libro. Aquí van mis trabajos.

Los puntos de libros:

Los dos primeros están inspirados en dos puntos que hice el año pasado y que tanto me habían gustado.  Los tres están hechos con diseños cortados con la Cameo.

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Ahora os dejo con tarjetas que irán acompañadas de sus respectivos sobres:

1) tarjeta sin ñoñerías imitando un 3 en raya.

El fondo está cortado con la Cameo. Los corazones y la palabra están hechos con la big shot y troqueles. La palabra “siempre” fue hecha con 3 troquelados superpuestos de un troquel de La pareja creativa.

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2) tarjeta tierna (o ñoña) inspirada en la tarjeta que hice tiempos atrás para mi sobrina Carolina. Usé las mismas sobras de papel para el paraguas porque los tonos coral con el verde dan como resultado una combinación que me encanta. En esta ocasión opté por hacer una tarjeta de felicitación con un troquel de La pareja creativa.

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3) tarjeta marinera. No puedo negar mi tendencia a abusar de ese troquel, principalmente para crear el mar en sus diferentes tonalidades. Queda claro que el mar es uno de mis temas recurrentes.

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4) tarjeta de felicitación de aire más infantil. Esa sirenita estaba en algunos puntos de libros (de los que se perdieron el año pasado) y quise volver a utilizarla porque me resulta una figura sencilla y tierna. Por suerte me quedaba un trozo de papel rosa con dorado para hacer la cola de la sirena.

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5) tarjeta polivalente. Parece increíble que tenga más de 9 mil diseños y sin embargo haya utilizado este mono unas 3 veces en mis proyectos…eso es amor, jejeje. En realidad, cuando corto figuras con tantas capas suelo hacer dos o tres iguales para aprovechar la cartulina; o por si algo me sale mal, tener repuestos. En el caso del mono, repetí varias veces porque a la hora de cortar la boca, la cuchilla me estropeaba la cartulina texturizada. Así que cuando cambié la cuchilla hice tres monos. Esa es la explicación real de la historia, aunque  también le tengo aprecio al bichito, jejeje. En esa tarjeta decidí no poner ningún sentimiento explícito porque considero que no hace falta. El corazón puede ser amor, amistad, agradecimiento, lo que cada uno interprete. Los colores salen demasiado saturados en la foto, lo siento.

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6) tarjeta para muchos fines. Esa es la tarjeta  que se quedó peor parada en la foto. Los tonos se han distorsionado bastante, pues hoy el día carece de luminosidad y no hubo manera de ver reflejados los tonos exactos. Lo siento, pero os garantizo que no tienen esos colores tan chillones por un lado y apagados por otro. Es todo más armónico de lo que se ve. Al menos esto me parece.

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Desazón

(sin nombre)

Os advierto, a modo de prólogo, que el post es largo y denso. Estáis a tiempo de abandonarlo sin que yo os incomode con mis reflexiones.

Creo que a muchos nos ha pasado que cuando descubrimos el scrap como una enorme industria de cosas preciosas para crear proyectos nos asustamos un poco dada la diversidad de materiales, marcas, colecciones, estilos, etc. Y en ese primer momento, miramos los precios y nos damos cuenta que es un hobby muy caro si pretendes tener un poco de todo. Pero, al principio, solo pensamos en comprar dos o tres cositas que nos hacen mucha falta para crear un álbum o hacer cualquier otro proyecto.

Recuerdo que antes de mi primera compra, que incluyó la Big shot, pensé qué cosas no podría hacer bien sin esas herramientas tan caras. En ese momento tuve claro que los círculos no me saldrían bien a mano y por eso eran mi prioridad. De ahí que en mi primera compra los troqueles de círculos para la big estuviesen incluidos. Me recuerdo que me quedé tan contenta con mi kit de papeles de Teresa Collins, mi big, mis troqueles y la cinta de doble cara que no pensé en comprar nada más en aquel momento.

Después empecé a desear más troqueles y papeles, pero tampoco había empezado mi vorágine consumista. El desencadenante de una serie de compras de materiales fue el descubrimiento de los grupos de facebook donde veía vídeos de materiales  “imprescindibles”, vídeos tutoriales con herramientas carísimas, etc. Empecé a pensar que con todas esas cosas haría cosas mucho  más bonitas. Cuando tuve todo los imprescindibles, veía otras cosas que presuntamente mejorarían mi trabajo. Con todo eso, fui perdiendo aquella dulce ingenuidad de crear de la nada algo bonito. Empecé a ver muchos tutoriales y blogs hasta que llegué a este punto: terminé saturada de tanta información.

Ahora, me encuentro en una especie de crisis creativa. Pues tengo la sensación que soy como una ensambladora de piezas. Me dedico a estampar un sello (no lo dibujo yo) y a cortar con un troquel que evita la menor imperfección. Luego todo el mérito estará en si he pegado recto o torcido, en la paleta de colores y si los elemento armonizan entre sí.

Todo eso lo digo sin pizca de amargura. Quizás con un poco de desencanto. Pues, cuando empecé quería tener más facilidad para crear, ahora parece que los diseñadores de papeles, sellos y troqueles crean por mí. Y si fuera poco,  blogs de las grandes marcas extranjeras agotan casi toda posibilidad creativa, pues ponen cincuenta mil versiones de proyectos con los mismos materiales, que se hace complicado inventar algo que no lo hayan hecho. ¿No se dan cuenta que es un poco desalentador tener ideas y cuando las vas a poner en práctica, porque al fin llegó tu pack de sellos desde los EEUU, ya han hecho todas las versiones posibles de tarjetas? ¿Creen que nos satisface la sensación de haber hecho una copia, aunque no sea una copia premeditada? ¿No se dan cuenta que nos gusta la ilusión de ser capaz de crear algo que sintamos como nuestro.

Muchas personas compramos los mismos sellos, mismos papeles, maderas y enamels, para mí el resultado no puede ser otro que hacer versiones de un mismo objeto. Está claro que nuestros trabajos difieren unos de otros por los colores o colocación de los elementos. Con eso no quiero decir que no exista espacio para la creatividad. Claro que lo hay, pero cada vez es más limitado. Porque son miles de personas haciendo las mismas tarjetas con los mismos sellos que ya no sé si es sano ver tantos blogs y estar en tantos grupos de facebook.

Otro tema importante, aunque más delicado, es la adicción a las compras. Casi todas tenemos una   wishlist que tiende al infinito, pues para cada material que compramos surgen veinte o treinta más de nuevas colecciones que son tan deseables. Es el cuento de nunca parar de gastar. ¿Acaso habéis sumado todo lo que habéis gastado en scrap? ¿Os decís continuamente que es una inversión? ¿Usáis la excusa de “no fumo y no bebo algún vicio puedo tener”? ¿Vuestras parejas saben exactamente cuántos gastáis?

No, no me contestéis, solo son preguntas retóricas. Conozco mis respuestas (y no son nada positivas) y he meditado mucho sobre el tema. Mis conclusiones son estas que expongo:

1. La industria del scrap no para de crear materiales interesantes (sellos, troqueles, tintas, papeles, adornos, etc.). Es imposible que se pueda acceder a tanto sin una tarjeta black o que Bárcenas nos dé el dinero (vale, no somos corruptos y por ahí no pasaríamos). ¿Entonces cómo gestionamos eso? ¿Deseamos, nos convencemos de la utilidad de las cosas, las compramos y culpabilizamos? Si es así, algo va mal.

2. ¿Realmente se necesita tantos productos hechos? Antes creábamos con regla, cúter y tijeras y lo que pillábamos por casa y ahora necesitamos “tropecientas” cosas para un simple proyecto. ¿Dónde está nuestra capacidad de improvisación? ¿Qué fue de nuestra creatividad no contaminada por la presión de la industria?

3. De los pack de cosas que compramos ¿nos sobran muchas cosas que no sabemos que uso dar? Por ejemplo, los die-cuts suelen traer cosas que no veo sentido o cosas feas. A veces, ni la mitad es realmente interesante, eso también pasa con los blocks de papel decorado o con los sets de sellos. Hay un porcentaje de materiales que estará condenado al olvido. Esos materiales no nos han salido gratis, son los daños colaterales a nuestro bolsillo.

4. ¿Por tener  más herramientas o poseer los papeles más chulos los proyectos son los mejores o los más bonitos? Todas sabemos la respuesta a eso. Entonces ¿por qué seguimos deseando más y más cosas hechas? ¿Por qué no intentamos crear con lo mínimo? ¿Por qué dejamos que nos influyan tanto para consumir sin control? Está claro, las marcas y las tiendas quieren verte gastando a raudales ¿pero crees que es la mejor manera de gastar tu dinero? ¿No te gustaría tener una casa más chula o unas vacaciones de ensueño? ¿Por qué gastas tanto en un hobby?

¿Pero para hacer scrap es necesario consumir y acumular tanto? ¿No os genera culpa gastar constantemente para este hobby?

Ya sé que estoy poniendo el dedo en la llaga. Ya sé que gracias a los grupos de facebook hemos conocidos a personas maravillosas y hemos aprendido mucho. También sé que son innegables los beneficios de las manualidades. No niego los aspectos positivos del scrap, pero, esto es una especie de ejercicio de cartarsis, y como tal debe tocar fondo.

Después de pensar mucho sobre el tema y hablar con algunas compañeras de afición, he decido que quiero proponerme un reto. Quiero volver a lo primitivo, a lo básico. Quiero empezar a ver lo maravilloso de las cosas que tengo y sacarles el máximo partido. Quiero retarme a no gastar más en scrap mientras tenga tantas cosas sin estrenar y otras muchas mal aprovechadas.

¿Están sacando cosas nuevas muy lindas? Ok, dentro de unos meses habrá otro CHA y vendrán otros miles de productos y así sucesivamente. Siempre habrá cosas lindas, pero si no recupero mi creatividad de poco me servirá. Y además, seguiré sintiéndome incómoda conmigo misma.

Dudo hasta este mismo instante si doy al botón de publicar este post tan agrio e incómodo, pero seguiré adelante: lo publico.

No apta para golosos

(sin nombre)

Bueno, ya os avisé que esa entrada no era apta para golosos. Pero como la curiosidad os corroía tuvisteis que entrar. Pues nada, ahora corred a la pastelería a por una rosquilla o la cafetería a por un capuchino.

Con esta tarjeta participo del reto Curtain all inspiration challenge que tiene como tema Donut Delight.

donut delight

Reconozco que esa tarjeta es un tanto rara. El papel que utilicé para la base estaba en la caja de los retalles de mi etapa más vintage. Pero he decido darle una oportunidad. Lo primero que hice fue cortar la tarjeta con la forma actual, pues estaba pensada para el reto de este mes de La Pareja Creativa en un principio. Luego me quedé sin saber qué hacer con ella, porque ya tengo publicadas otras tarjetas en dicho reto y tampoco era plan de ir de mega-acaparadora. Como podéis ver el interior está estampado con aires vintage, por eso necesitaba una portada que tuviera algo que ver.

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Y como hoy me entró goleta, me acordé del combo de sellos y troqueles Love you a latte de Lawn Fawn. No sé si os convence mi elección o no. Yo aún la estoy asimilando. Os confieso que me dejé llevar y puse a hacer unos 5 pares de tazas y platos y por fin me decanté por los que veis. Me gusta que los platos y las tazas no sean iguales…manías mías.

Taza de la abuela para una tarjeta con aires vintage: aquí tenéis el capuchino del desayuno o merienda (como se estila en España). Ah, la canela os la ponéis a gusto.

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La foto es algo penosa, porque últimamente los días por aquí carecen de luminosidad y me es imposible encontrar un hueco con luz natural decente. Pero, no me quejo de este tiempo, porque aquí en Levante la lluvia es muy bienvenida.

Animalito a pequeña escala

(sin nombre)

En esta ocasión os presento mi participación en los tres  retos de las siguientes páginas web: A blog named Hero,  Wednesday challenge de Simon says stamp y Paper Smooches

El requisito para participar en reto de A blog named Hero es hacer una tarjeta a pequeña escala. Para poder aunar este reto con el de Simon says stamp estoy utilizando un sello donde aparece un animal. El sello en cuestión es del pack Surf and turf de Paper Smooches.

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La temática de Simon says stamps es All creatures great and small

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SPARKS BADGE (1)

Os dejo con mi tarjeta

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La idea de hacer la tarjeta circular  está inspirada en una tarjeta que hice la semana pasada. Aunque para este proyecto he dado muchas vueltas y he hecho muchos cambios sobre la marcha. Al principio iba utiliza el vellum azul para el cielo, pero me pareció que faltaba luminosidad y opté por hacer un cielo con Distress ink tumbled glass sobre cartulina blanca y utilizar el círculo de vellum para el mar. Para dar volumen, puse el cielo sobre un círculo de goma eva antes de pegarlo a la base azul oscura.

Las olas están hechas con el troquel Stitched hillside borders de Lawn Fawn que ya he utilizado en varias ocasiones. Aquí, en esa tarjeta, he repetido la combinación de vellum y cartulina con purpurina que ya había utilizado en otra tarjeta. Además, al mar de esta tarjeta añadí una capa más de cartulina estampada y otra capa de cartón kraft para dar coherencia y tener un lugar donde poder poner la frase. La gracias está que este cartón tan chulo que emula la arena es un trozo de una caja de arroz ( pssss, que no se enteren los guiris). Al cartón troquelado le puse la estampación del sello con embossing caliente en tono azul claro.

Paper piecing para el reto de 3flowers

(sin nombre), 3flowers

Hoy os traigo mi participación en el reto de tarjetas de 3flowers. No pude resistirme a la propuesta de Yolanda Garrido del blog scrapingtime a quien admiro mucho. El tema del reto, como ya anuncia el título de este post, es el paper piecing que viene a ser la técnica de rellenar un diseño con trocitos de papeles. En ese caso, he elegido sellos de Mama Elephant  Up and Away y he utilizado la técnica en el paraguas.

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Sobre una tarjeta blanca he puesto una base negra con los bordes troquelados con el   troquel más grandecito del pack Sew fancy de Mama Elephant. A continuación, he troquelado una cartulina blanca y he entintado el cielo en tono azul claro, dejando unas zonas sin tinta para simular las nubes.

El suelo está hecho con 3 packs de troqueles. Primero troquelé un rectángulo de cartulina verde con el mismo troquel de Lawn fawn, Small stitched rectangle, que usé para el rectángulo en blanco. Luego, con otro troquel de Lawn Fawn, del pack Hillside borders, corté el borde ondulado con pespunte, y por último, marqué las ondulaciones del terreno con el troquel Stitched dies de Paper Smooches.

El  conejito está recortado a mano y pintado con copics y el paraguas está hecho con la técnica del paper piecing. Explico brevemente por si alguien no conoce la técnica. Para lograr este  paraguas estampé varias veces el sello del paraguas en distintos papeles de tonos coordinados. A continuación, recorté a mano cada trocito que se correspondía a una zona del paraguas. Después estampé solo la parte del  sello que contenía el paraguas en el fondo azul claro. Luego, elegí el orden de los trocitos con la combinación que más me gustaba y los pegué sobre el dibujo estampado; puse almohadillas de volumen y añadí el conejito.

El sentimiento está hecho con un troquel de La Pareja Creativa con la técnica del falso chipboard, que consiste en añadir varias capas de un mismo troquelado pegadas unas sobre las otras y así lograr un volumen extra como se tratara de un cartón.