El scrap más íntimo

álbum, scrap, scrapbooking

 

Tiempos atrás comprábamos un carrete, hacíamos fotos y las revelábamos. Una parte considerable de las fotos salía torcida. Era común que alguien saliera con los ojos cerrados, decapitado o sin alguno de sus pies. En otras ocasiones,  una sombra de un dedo delante de algo importante en la foto la echaba a perder. En total nos quedaban de 40 a 90 fotos al año dependiendo de los carretes utilizados y de nuestra suerte y destreza a la hora del click. Ahora con las cámaras digitales y teléfonos móviles, hacemos centenas de fotos cada año y terminamos imprimiendo muy pocas. El trabajo de seleccionar las mejores fotos por viaje, fiesta o día especial se nos hace muy costa arriba aquí en casa. A parte eso, tenemos fotos en todos los teléfonos familiares y recopilar todas y hacer una selección y clasificación razonable resulta un trabajo hercúleo. De ahí que lo vamos postergando y acumulando archivos digitales.

Para paliar un poco esa situación, he empezado a catalogar y mandar a imprimir algunas  fotos para organizarlas y archivarlas en álbumes. Pues, teniendo tantos materiales para scrap, realmente era una pena que las fotos no se preservasen con mimo.

Retomar la experiencia de construir los álbumes me pareció increíble. Cada foto que cogía en manos evocaba  momentos pasados y me hacia  revivir las sensaciones de aquellos instantes. Quizás ahora ya tamizados por las nuevas vivencias, los recuerdos se mezclan con fantasías, expectativas y deseos.Tal vez  ya son una mezcla de realidad y ficción…pero aún así son nuestra historia. Porque  nuestra historia es la suma de todo esto: hechos, sensaciones, recuerdos, fantasías…

Bueno, dejo ya de cháchara y os presento uno de los álbumes que hice. Para álbum en particular , he utilizado papeles del kit  Well travelled de Carta Bella que podéis ver  aquí.

Algunos de los materiales utilizados fueron estos: el kit de papeles citado arriba; cartulinas texturizada de American crafts en negro, pommegranate, lagon y kraft; cordones bicolor blanco y negro y rojo y negro; un trozo de rafia; sellos; troqueles para la big shot; eyelets de diferentes tamaños y colores; brads; una maderita en forma de corazón; boli blanco de uniball; tinta blanca Unicorn de Hero arts; tinta Versafine negra y algunos  trozos de papeles de mi caja de retalles para complementar algún detalle (unos de Teresa Collins y otros de Prima).

Este álbum que mide 30cm x 19,5cm tiene una portada muy sencilla, pues el papel me parecía tan hermoso que no quise cargarlo con adornos.

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Las etiquetas, de cartulina y rafia están cogidas con un cordón bicolor y no están pegadas al papel.

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La parte interior de la portada tiene un bolsillo donde puse un pequeño mini-álbum con 4 fotos. He usado el mismo cordón de la portada para coger las 2 hojas del mini y así dar uniformidad a la decoración.

Os comento que las fotos se verán pixeladas para preservar la intimidad de mi familia.

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Me encanta utilizar dobleces en los álbumes, así no todo está tan a la vista…queda un poco más misterioso (¡qué de manías tiene una servidora!). Aquí vemos la página con el pliegue cerrado.

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Aquí la misma página con el pliegue abierto:

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En esas vacaciones de invierno estuvimos en París unos días con mis cuñados que viven allí y pasamos las Navidades con ellos. París me gusta mucho más en primavera, pero no estuvo nada mal esta etapa. Aquí veréis a mis hijos haciendo lo que más les gusta. A Javier  le encanta el faux fillet (no os fiéis del traductor. no es un filete de imitación, sino un falso solomillo de ternera). Y Paula era entonces una niña que se quedaba embobada delante de los escaparates de las tiendas de juguetes y aún se subía al caballito.

De París, salimos en avión rumbo a Fès, en Marruecos, con otros cuñados y mi sobrino que venían de Reims. En Fès estuvimos alojados en la Medina que es como el casco antiguo que se conserva del período medieval. Sin dudas, es un sitio que parece haberse congelado en el medievo, con sus calles estrechas y laberínticas, con carros tirados por burros, puesto que en las callejuelas de la Medina no caben los coches. Sin duda un sitio magnífico que te hace viajar a  otra época.

Podéis ver dos minis que salen de los bolsillos. Donde se ve un poco la foto de mi hijo, es el mini que está en la parte interna del a portada. Y donde se ven los troquelados de tickets está el otro mini con fotos y los tickets del metro de París y del barco de Tánger a Algeciras.

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Los mercados del interior de la Medina y las tiendas de artesanía junto con la simpatía y carácter afable de la gente que allí trabaja, sin dudas, fue lo que más me gustó de esta etapa del viaje.

Ese viaje está tan lleno de anécdotas y aventuras que siempre lo tendré presente. Por ejemplo, saber que en una ciudad pueden existir dos realidades tan distintas. Fès intra muros, que es la Medina propiamente dicha, es una ciudad antigua, laberíntica, llena de color y que parece congelada en el tiempo. Fès extra muros es moderna, con avenidas anchas y coches de todas las gamas. En la parte moderna, los supermercados vendían todo tipo de productos europeos, eso sí, a precios desorbitados.

Tradición y modernidad, cultura ancestral y cultura extranjera todo conviviendo junto…eso hace que el viajero salga enriquecido de esta experiencia.

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En Fès alquilamos un riad e incluimos el servicio de una señora que nos cocinaba a diario los platos típicos marroquíes y el servicio de un guía para el primer día. En el segundo día, nos perdimos en la Medina y tuvimos que pagar a un chiquillo que nos llevase al riad, jejejeje…menudo laberinto.

Como locos, nos pusimos a comprar recuerdos, pues Fès es bastante más económica que Marrakech. Traje alfombras, colcha, especias, lámparas, puf, babuchas, pañuelos y otro montón de cosas más…

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Como podéis apreciar, la botella de Coca-cola en árabe no se libró de una foto.

Pasamos la Noche vieja en Fès y fuimos a una cena especial con música y comida marroquí. A los extranjeros nos vendían cerveza, vino y champagne.  En realidad, eran espectáculos para turistas, aunque también había árabes en la cena. Inclusive hubo show de danza del vientre. Quizás fue lo menos auténtico de todo el viaje…y no veáis la clavada que nos pegaron con los precios.

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En la foto de la derecha podéis ver una de las etapas de la vuelta que fue una verdadera aventura. Ya hablaré de esto más adelante.

Pero antes, os quiero enseñar una foto de mi marido haciéndose el valiente con una serpiente, en Mekènes  donde fuimos de excursión un día. .

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Hay muchas más fotos y algunas páginas más del álbum que no os he enseñado, pero creo que este post se está alargando mucho y la mayoría ya se aburrió leyéndome. Así que os cuento la odisea de la vuelta.

El viaje de París-Fès en avión nos costó un precio razonable (menos de 150 euros por persona), pero para volver de Fès a Córdoba, donde pasaríamos la noche de Reyes, o de Fès a Alicante, donde vivimos, el precio era de casi 500 euros por persona…y éramos 4 en mi núcleo familiar y 3 en el núcleo de mis cuñados. Así que ideamos un modo más económico y a la par más rocambolesco para regresar a España. Íbamos al estilo Willy Fog sin despegarnos del reloj y eligiendo la manera más rápida para llegar a Córdoba. Estrujamos los cerebros y conseguimos que el gasto de la vuelta no fuera de 2 mil euros, sino de unos 350 o 400 euros en total.

Así sucedieron las cosas: en un Mercedes viejo, de estos grandotes,  nos metimos los 7 viajeros más el conductor. No me preguntéis cómo cupimos. Luego, cogimos 2 trenes y otro taxi del mismo estilo. Los dos taxis que cogimos iban con sendos maleteros tan cargados con toda nuestra ropa y el montón de compras que la puerta del maletero tenía que ir abierta y las maletas cogidas por una cuerda. Tenía la sensación de que el coche se partiría por el chasis del peso que llevaba y que las maletas se perderían por la carretera.

De Tánger nos fuimos en barco a Algeciras. Allí llegamos por los pelos porque la tienda de alquiler de coches estaba a punto de cerrar. Conseguimos dos coches y nos fuimos todos  a Córdoba a casa de mis cuñados, pero esta vez respetando el número de plazas por vehículo.

¡Qué locura! Apretados como sardinas en los taxis. subiendo y bajando  todos los bártulos en un anden en medio de la nada,  corriendo y metiendo todo en el tren que tenía una parada muy corta…Luego corriendo a buscar una tienda para alquilar los coches…uff íbamos entre risas y nervios para llegar la noche anterior a la cabalgata de reyes y así poder preparar la fiesta para los niños.

Pero aún así no cambiaría nada. Toda eso fue parte de un viaje único, de una aventura novelesca casi.

Al hacer este álbum pude recordar y repensar todo lo vivido y esto me hizo feliz. Mi familia a ver el álbum también sintió nostalgia de esa impresionante aventura. A lo mejor algún día pongo las otras fotos del álbum, pero por ahora lo dejo así.

 

 

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10 comentarios en “El scrap más íntimo

  1. Pues sí, que esto es scrap. Es contar una historia a través de las fotografías, que estas te hagan recordar los momentos de aquel viaje, acontecimiento, fiesta… Que ese álbum sea especial porque hay parte de tu historia en él.
    Me gusta la armonía de la decoración del álbum, esos papeles arabescos que van genial con ese viaje. La decoración uniforme y con sentido, más allá de modas.
    En cuanto a la crónica de tu viaje: una maravilla. Ha sido como viajar de tu mano y aprender un poco sin haber estado allí.
    Esto es scrap.
    Besos!

    1. Muchísimas gracias por leerme y por tu valoración tan positiva. Te confieso que no sé hacer un álbum sin fotos. Para mí lo más importante está en este orden: las fotos, que tiran del hilo de la memoria y hacen brotar sensaciones múltiples, y son estas sensaciones las que me van guiando en el trascurso de hacer el álbum; los colores, que sirven para ambientar y dar cohesión a todo; la estructura, que condiciona el tamaño y la distribución de las fotos y por último los adornos.
      Te confieso que veo álbumes llenos de adornos coordinados comprados (die-cuts, pegatinas, chipboards) y pienso que son preciosos en la mayoría de las veces. De ahí que tenga un par de colecciones en la íntegra esperando su turno, pero no hay manera que las meta mano. Quizás esto me pase porque siempre fue muy veleta y medio rebelde. Unas veces me dejo seducir por las modas y compro todo de una colección (y luego la dejo aparcada) y otras veces me rebelo contra “el sistema” y me centro en los básicos (y ahí me desespero por tenerlos de todos colores, por si acaso)…soy incorregible. Para este álbum, en concreto, tenía una hoja de pegatinas que venía en el kit y usé 3 de unas 50 que había (un avión y unos bordes) porque no me nace llenar un álbum de pegatinas, prefiero usar troquelados caseros, botones, brads, cordones y sellos. Creo que para contar una historia personal es necesario hacer las cosas más personalizadas. Llenar las hojas con die-cuts, rubbons, chipboards puede resultar precioso, pero puede parecer más el catálogo de una colección. En cambio, el esencial, que son las fotos, se queda muy en un segundo plano.
      En cuanto al viaje, sin duda fue uno de los mejores que hicimos. El mercado de la Medina, las tiendas, el regateo y principalmente el trato con la gente de allí fue genial. Claro que no me cortaba. Soy una mujer de carácter y me hice oír, aunque con educación y serenidad (o parecería una loca, jejejeje).Los hombres pensaban que tenían que hablar con los chicos, pero las chicas nos impusimos y terminaban oyéndonos porque son negociantes natos. Es una pena que las mujeres vivan tan sojuzgadas en este tipo de sociedad, pero algún día espabilarán y harán su revolución contra esa lacra del machismo.
      Besos

  2. La crónica de vuestro viaje me ha parecido muy entretenida… describes todo con una facilidad envidiable, transportándonos a otro mundo tan cercano geográficamente, pero a la vez tan lejano para la mayoría. El álbum rebosa gusto, cariño y personalidad… a mí me cuesta un montón hacer un mini y nunca me atrevo a decorarlos mucho por miedo a que se estropeen las fotos. Me ha encantado leerte y re-descubrirte. Besos

    1. ¡Qué ilusión me ha hecho tu comentario! Soy demasiado prolija escribiendo y creo que asusto a mucha gente cuando ven la parrafada que suelto. Por esto te agradezco que hayas gastado parte de tu tiempo en leerme. A parte eso, soy demasiado barroca escribiendo. Aunque te lo juro que no lo hago a propósito, pues ya era así en mi lengua materna. Mi estilo puede ser un lastre. No veas como me cuesta escribir en inglés. Siempre hago que mis textos sean tan enrevesados que mi profesor me dice: “no te compliques, pon sujeto verbo y predicado”…”esto que escribes es demasiado recargado, los ingleses no hablan así”… Te cuento todo esto para que veas que lo más sencillo, a veces, resulta más complicado.
      Pero, cambiando de tema, creo que, a parte de conservar las fotos, poder evocar los recuerdos es lo más interesante cuando se hace un álbum. La decoración es algo accesorio, que sirve para realzar y embellecer el álbum, pero no debería acaparar todas las miradas dejando las fotos olvidadas. Soy bastante irregular decorando, porque soy muy dual. Un día me paso con adornos, otro día me apetece una página más limpia y así lo plasmo en mis proyectos. Lo hago así porque son proyecto muy personales, no los veo como escaparates o modelos a seguir, por ello tardé tanto en decidirme a poner en el blog un álbum de los varios que tengo hechos. He puesto justo el último que hice porque me apetecía contar la historia que hay detrás. La historia de ese loco viaje de vuelta que fue más entretenido que cualquier viaje de ficción porque fue vivido en primera persona.
      Besos, preciosa

  3. Por fin veo esta entrada en “pantalla grande”, porque sí, tenía ganas de verlo todo desde el ordenador y no desde el móvil y porque además has contado por medio del scrap una divertida película (están bien estos episodios de la vida que son divertidos) que me he leído de pe a pa.
    De tu buen gusto ya se ha hablado, de tu don de la palabra también, de lo bonito que haces scrap y de tu sensibilidad también, así que suscribo todo lo que los demás comentarios dicen y me limito a alabarme a mí misma, por ser lo suficientemente inteligente para saber que eres de esas personas y scraperas a seguir de cerca. Viva yo, ea.
    Bueno, y tú también.
    Besos.

    1. Tus comentarios siempre me inquietan. Tienes una manera tan amable e ingeniosa de decir las cosas que me generas algo de ansiedad (de la buena). Me causas taquicardias, pero tranquila, no soy cardíaca…don´t worry!
      Si alguien tiene un don de la palabra, esta eres tú. Admiro sinceramente la gracias y originalidad expresiva que tienes.
      En realidad, la que tiene que tiene que soltar vítores soy yo por tener unos comentarios tan maravillosos como los tuyos.
      Besos y viva a nosotras.

    1. Me alegra mucho que hayas pasado por aquí. Eres siempre tan amable, que da gusto leer tus comentarios.
      Me da pena que esta colección esté agotada ya o la volvería a comprar, jejejeje.
      Besos, guapísima.

Me ilusionan tus comentarios

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